PLANETAMANÍA DE PALABRAS… IV
POESÍA · PROSA POÉTICA · PROSA
“PLANETA VIDA”
Ya casi no recuerdo cuánto tiempo he
estado encerrado en mí, ya no recuerdo cuándo fue la última vez que no lloré. Y
hoy quiero comenzar a dejar de hacerlo, definitivamente… hoy quiero empezar a
ser libre, vida, dulce y amada vida.
¡No digas eso…!
¡No toques eso…!
¡No te rías así, que pareces un loco…!
¿No has tenido alguna vez esa sensación
de no encajar en ningún engranaje?
¿De sentir que siempre hay alguien
intentando controlar tu forma de ser?
Esa mirada inquisitoria…, ese toque
nervioso bajo la mesa que te alerta de haber hecho algo mal…, esa carraspera
censuradora que te descubre y te expone.
Tendríamos que enamorarnos de nuestra
propia existencia, seamos como seamos. No todas las personas podemos ser
iguales, y si no encajamos con los otros, tal vez la vida esté señalándonos
otro camino. Quizá no sea el de dejar de ser nosotros mismos para contentar a
los demás.
Sin hacer daño a nadie, a la única
persona a la que deberíamos contentares a nosotros mismos.
Uno de los retos más difíciles es ser
uno mismo en un mundo donde la mayoría está tratando de ser alguien más.
He pasado la vida dentro de una botella
arrojada al mar, bien cerrada,
para que no pudiera salir, para que no se me oyera, para que no se notara que
estaba ahí.
La vida —esta vida— ha sido tumultuosa,
sorprendente, indecisa, envolvente y arrolladora; a veces cruel, a veces
amorosa y casi siempre apasionante.
— Steve Jobs
A veces la vida abruma con sus sonidos,
otras, ensordece con sus silencios. Es un camino largo o corto que debemos
recorrer irremediablemente, pero deberíamos hacerlo en las mejores condiciones
posibles.
Y si esta vida es un gran teatro lleno,
donde cada cual representa su papel, yo quiero empezar a representar el mío.
¿Y tú?
Planeta Vida (poesía)
Un día
aprendí que no debía pedir permiso
para respirar a mi manera.
Que la voz no nace obediente,
nace temblor,
y solo después se vuelve canto.
Fui continente mal dibujado en los
mapas,
error de imprenta,
nota al margen del libro ajeno.
Pero incluso así,
latía.
Me dijeron: encaja.
Me dijeron: baja el tono.
Me dijeron: sé normal.
Como si la normalidad
no fuera otro disfraz cansado.
Hoy descorcho la botella.
No para gritar,
sino para que el mar
sepa mi nombre.
No quiero ser héroe,
ni ejemplo,
ni estatua.
Quiero caminar sin vigilancia interior,
reír sin culpa,
existir sin excusas.
Si este mundo es un teatro,
yo elijo mi papel:
el del que se atreve, por fin,
a estar vivo
sin pedir perdón.
(C) JAGJ-2025

No hay comentarios:
Publicar un comentario