No
vivimos en un mundo en conflicto. Vivimos en un mundo administrado por la
violencia.
Las guerras no nacen del odio de los pueblos, nacen del beneficio de unos pocos.
El planeta no se rompe por accidente: se fragmenta cada vez que el poder se antepone a la vida.
Mientras discutimos banderas, ideologías y fronteras, la Tierra aprende a llorar en silencio.
Cada arma señala siempre al mismo lugar: el futuro.
No
necesitamos más tecnología para destruir, necesitamos menos impunidad para
decidir por otros.
La
Tierra no pide héroes. Pide cuidado. Y memoria.
©
JAGJ · 2026
Juan Antonio Gómez Jerez

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